Noreste – Redacción
El fenómeno climático conocido como “El Niño” vuelve a colocarse en el centro de la atención internacional luego de que organismos meteorológicos y medios nacionales comenzaran a advertir sobre la posibilidad de un evento particularmente intenso durante este 2026.
Aunque el término “Súper El Niño” no es un nombre oficial dentro de la meteorología, suele utilizarse para describir episodios extremadamente fuertes del fenómeno ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), el cual ocurre cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial presentan un calentamiento anormal capaz de alterar los patrones climáticos en distintas partes del mundo.
De acuerdo con análisis y modelos climáticos difundidos por organismos internacionales como NOAA, existe probabilidad de que durante este año se desarrollen condiciones de El Niño, con posibilidad de fortalecerse hacia finales de 2026.
Para regiones como el noreste de Guanajuato, las posibles consecuencias podrían sentirse principalmente en forma de calor extremo, lluvias irregulares y mayor estrés hídrico.
Especialistas señalan que municipios como San José Iturbide, Doctor Mora, Tierra Blanca y San Luis de la Paz podrían experimentar:
- Temperaturas más elevadas y ondas de calor prolongadas
- Periodos secos más largos
- Tormentas repentinas e intensas
- Afectaciones a cultivos y ganado
- Presión sobre pozos, bordos y sistemas de agua
Uno de los principales riesgos sería precisamente la irregularidad climática: semanas enteras sin lluvias seguidas de precipitaciones fuertes, granizadas o tormentas severas que no necesariamente ayudan a recuperar los mantos acuíferos.
Además, las autoridades de salud suelen advertir que este tipo de condiciones incrementan el riesgo de golpes de calor y complicaciones médicas, especialmente entre trabajadores expuestos al sol, adultos mayores y menores de edad.
Aunque todavía no existe confirmación de un evento extremo, los modelos actuales ya consideran este escenario dentro de las posibilidades para la segunda mitad del año.
En los próximos meses será clave monitorear el comportamiento de las lluvias, las temperaturas y los niveles de agua en presas y pozos de la región.










