San José de Iturbide – Redacción
Desde hace más de 20 años opera en San José Iturbide la quebradora de grava Ilzaso, a cargo de Jorge Orlanzini. Pero de acuerdo con testimonios recabados por TVi, en los últimos años la operación se acercó a las comunidades de La Concepción y La Soledad, así como a un predio vecino, agravando las afectaciones a los habitantes de la zona.
Según los entrevistados, las áreas de carga, quiebre y detonación con dinamita se encuentran actualmente a menos de 800 metros de las viviendas más próximas; una de ellas está a menos de 100 metros del área de operación.
Una nube de polvo constante
El camino que conecta la carretera federal 57 con varias comunidades se ha convertido, según los afectados, en una nube de polvo permanente. Los árboles de la zona lucen grises por la acumulación de partículas, y durante todo el día circulan camiones pesados que han deteriorado gravemente el camino.
Grietas, estrés y detonaciones nocturnas
TVi entrevistó a tres personas afectadas, a quienes se les garantizó el anonimato y cuyos nombres fueron modificados para este reportaje.
“Ramiro”, vecino cuya casa se encuentra a escasos metros de la quebradora, relató que su vivienda presenta grietas de consideración. Aseguró que él y su familia viven en un estado de estrés constante por las detonaciones, que se sienten como pequeños temblores, y denunció que en ocasiones las explosiones ocurren incluso durante la noche.
La madre de “Ramiro” describió la vida cotidiana en la zona como pesada: todo permanece cubierto de polvo de manera constante. Con pesar, señaló el deterioro de su casa, marcada por grietas visibles, y reconoció que las detonaciones la hacen sobresaltarse cada vez que ocurren.
Por su parte, “Fabiola”, confirmó que varias viviendas de la comunidad presentan agrietamientos —mostró fotografías como evidencia— y señaló que las nubes de polvo cubren los muebles de las casas y provocan irritación entre los habitantes.
Sin respuesta de la empresa ni resultados en las visitas de autoridades
TVi acudió a las instalaciones de Ilzaso el mismo día de las entrevistas para buscar la postura de la empresa; sin embargo, nadie proporcionó información ni pudo indicar cuándo estarían disponibles los responsables.
Los denunciantes también señalaron que, en las ocasiones en que autoridades ambientales acudieron a la zona, no lograron recabar información ni constatar las afectaciones, ya que —según indicaron los propios afectados— la empresa no trabajó los días en que se realizaron las visitas.
Denuncias formales, sin resolución hasta ahora
De acuerdo con documentos en poder de TVi, el vecino José Armenta García presentó una denuncia ante la Dirección de Medio Ambiente y Ecología de San José Iturbide el 12 de febrero de 2026, dirigida a la directora del área, Alma Lilia Arévalo López, por las nubes de polvo generadas por la actividad minera entre las 7:00 am y las 5:00 pm.
Días antes, el 5 de febrero de 2026, la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial del Estado de Guanajuato (PAOT) había emitido un acuerdo de anonimato bajo el expediente DP-0072/2026C, en el que se admite la denuncia por el polvo generado por la quebradora y por las detonaciones frecuentes de dinamita, con acuerdo de acumulación de expedientes.
Hasta el momento no hay evidencia de que las autoridades hayan podido constatar directamente las afectaciones denunciadas, ni de que se haya emitido una resolución de fondo sobre el caso.








